domingo, 30 de octubre de 2016

Me hacen sentir verguenza mis compatriotas, siento odio hacia los hombres que no aman ni respetan a las mujeres y rabia contra contra el sistema patriarcal. El odio es un sentimiento lícito como cualquier otro, un arrebato puro, sin aditivos y sin censura, lo único que importa es cómo lo dejamos fluir y lo que creamos con él, qué hacemos con él, si dejamos que nos gobierne o si nos damos cuenta que no es más que la otra cara de la moneda con la que apostamos, la otra cara frente al saber de lo que somos capaces cuando nos sobreponemos, cuando aprendemos a cuestionar y a querer decidir la mejor respuesta.
De verdad creo que lo único importante en la vida es caminar, incluso seguir ese intinto propio y único, mirar hacia mi misma. Y detenerme a veces, de forma voluntaria o la fuerza sin alternativa, para repostar el sentir, para mediar en el ser, para comprender la elección. Las relaciones enseñan a mirarnos al espejo. Se lo que es una relación en la que ambos se refugian, el uno en el otro, para lamerle al amante las heridas del pasado, mientras se dejan consumir. Se lo que es una relación que te permite aprender y te obliga a escucharte. Se lo que es transformarse a uno mismo y verse en la distancia en las múltiples formas, individualmente únicas, en las que se ha mostrado y con las que se ha identificado. Formas que ya no ocupa y formas que mantiene, porque es cierto que hay cosas, las más importantes, las esenciales del ser, que nunca cambian, que se mantienen y maduran, cuando uno sabe reconocerse sin corromperse y entiende que se debe lealtad, primero a sí mismo.

viernes, 28 de octubre de 2016

"Sentirme sola no es más que mi responsabilidad, no saber gestionar mis prioridades también, querer creer es una lección aprendida a demasiada distancia del hoy. Unas palabras que se cortan, que son verdad hoy, conmigo, pero quizá no mañana en la metamorfosis de ser, cuando no salen los sencillos gestos, tan esenciales. A veces pides y a veces se te concede, a veces das y esperas, a veces fallas sin directriz previa.... a veces, solo a veces, te paras y miras más allá y quizá algo más adentro y te sorprendes, y te dejas sorprender y sólo caminas, que ya es bastante.

No suelo quedarme a verlas venir, otra lección aprendida de lejos, porque aquello que esperas puede no suceder nunca, aunque se ofrezcan garantías. La vida es una partida de poquer visto, o las ves o no las ves, juegas con tus cartas y las que hay sobre la mesa pero nunca con las que los demás se guardan, con aquello que sólo ellos saben. Y, a veces, no ir significa ganar. No es más valiente quien juega, quien se arriesga como si no tuviese nada que perder, más que su orgullo..."- Fragmento de un relato incompleto.