miércoles, 30 de marzo de 2011

Estuvimos compenetrados al amanecer, y mientras agasajábamos nuestros sueños, ahora reprimimos los estertores de muerte en la fe que nos guardamos, aferrándonos al amor. E intentas mantenerme a tu lado, demostrándome que puedes hacer posible el cambio. Porque aun no hemos quebrantado el porvenir que nos prometimos haciendo el presente de los dos, por el que transitamos a centímetros del devenir.

Dejo señales,

aguardando que puedas interpretarlas en su sencillez, como el agradecimiento correlativo a un obsequio, corresponder mis caricias con las tuyas, mi entrega con tus besos o , incluso, uno solo apasionado, antes de dormir, antes de esperar más de mí. Pero sólo me susurras quejas cuando no te complazco, aunque sabes de mi sueño o de mi dolor, que antes preferiría acomodarme en tu pecho y descansar entrelazando nuestras manos. Pero me exiges, y quiero que te guste, pero tu hastío por no cumplir esta noche tus expectativas me hastía y ya no me importa tu placer.
Y una parte de mí, te lo grité en silencio aquel viernes de fractura, aun quiere seguir huyendo, porque sabe que jamás podrá salvarme ningún hombre de mí misma.

sábado, 26 de marzo de 2011

Anoche dudó durante 6 segundos. Al amanecer volvió a hallarse en la certidumbre tras 3 latidos divagando entre recuerdos. Porque a pesar de pedir que la ate a su cama,jamás permitirá ser estrangulada por su hombre, por ningún otro. Porque ella,dando un trago a la litrona, sentada contra la pared y mirándole, se reconoce en voz alta que aun cuando todo se desvanezca y quienes la rodean se consuman en su flaqueza, ella seguirá incandescente, invicta, antorcha en mano iluminando su camino. Hoy se dice que se quiere. Ella no teme, porque no otorga el poder de ser poseída, sólo juega, porque no dejará de ser fiel a sí misma aunque se entregue hasta el extremo. Hoy todo ello lo recuerda. Y sonríe, llama viva.