domingo, 16 de octubre de 2011

QUEMANDO LAS NAVES EN TODOS LOS FRENTES.

Hoy pides una promesa a mi corazón inflamado,
ya caótico y volátil anhela levedad,
y me hablas de un deseo y yo no puedo darte plazo
ni decirte si cabrá de nuevo tiempo compartido.
Hoy vuelvo a describirte el veneno de mi sangre,
ya te lo avisé te digo, siempre aviso.
Y sufro por azotarte la piel al detonarme
Esta noche no puedo entregarte fe.
Hoy no quiero saber de compromiso
ni de guerra trivial entre dos cuerpos.
Y en silencio te llevo bajo soportales,
aislada del ruido
de sombras que no quiero definir
y recuerdo cuando siempre me quedaba
tu cama
para cobijarme. Por comprenderte.
Por ser tú quien me entendía.
No necesitaba entonces dejarme convencer.
Esta noche no te llamo para contarte
que te pienso.
Sólo camino deprisa.
Todo te lo di, la entrega más extrema,
y en mi huida todo me lo llevo conmigo.
Y esta vez es frío el viento,
que ya no hace remolinos en tu pelo.
Sólo te dejo vacío. Y yo misma quiero vaciarme.

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